la chica contra la furia de dios.
Anoche salí a carretear con unos amigos... fuimos a recorrer algunos bares de los que ya me he hecho adepta durante este último tiempo ahí en Cumming. Necesitaba sacarme el polvo del día, esa sensación de que estás sucia de la rutina de la mañana y de la tarde, como si estuvieras forrado por una tela semi-transparente que igual cambia la tonalidad de tu piel y más aún de tu voz. Me cagué de la risa. Esas noches medio lunáticas influenciadas por el vino y la cerveza en las que eres capaz de ver la belleza en algo tan burdo como un sillón roto de bar a medias, que no estás tan seguro de si es un bar o un cine o un teatro o un refugio o todas esas cosas al mismo tiempo. Un completo-un borracho haciéndose pasar por italiano-mayonesa derramándose en un chaleco ajeno-mucho sueño y éxtasis- luna de oro-llovizna leve de agosto. Llegué a mi casa a una hora entremedio de la vida, que no es tarde ni temprano, no es ayer ni hoy día, no es viernes ni sábado, no es verde ni azul .. . y me acosté. Me saqué la ropa no recuerdo cómo. Tenía tanto sueño que ni siquiera fui capaz de ponerme un pijama, sino que sólo me encargué de no combinar mis sábanas con ropa pasada a cigarro, y así, paf .. me fui por unas horas con olor a magnolia y aromos después de una lluvia interna, a ese ensayo de muerte que es dormir en la más plácida de las camas: la mía.
Y soñé. Soñé mucho. Soñé tantas cosas que no soy capaz ni de nombrarlas. Elefantes, rojos, lámparas, lenguas, caderas, telas, vidrio, papá, mamá, amigos, agua, desierto, arena, algas, diluvio, terremoto, apocalipsis, árbol, muerte, luz.
- camila, no te ibas a levantar temprano a trabajar?
mi mamá con un café con leche y pan con mermelada de frambuesa.
Despegando telarañas de sueño y confusión, me enderecé, le acepté la bandeja y me puse a ver tele.
Y tenía tanta pena .. .
Y tenía tanta pena .. .
tanta .. .
y lloré . .. lloré más que nunca ... como que por primera vez después de hace tanto lloré de verdad. A través de mis lágrimas viajaban los pensamientos y los colores que se querían ir de mí.Y yo no los quería dejar ir. No quería llorar, me las aguanté toda la mañana.
Pero las lágrimas presionaban y presionaban, y si no salían por mis ojos, salían por mis manos o mi ombligo ... y aunque quería poner tapones para que no salieran más, yo seguía llorando .. ..
Y la pena vuela.
"estás ciego al creer que podrás evitar ese jardín de gente"
y ella se convirtió en la noche.
como el río que fluye o se seca, o el tallo que crece y luego chao.
